
Por: Mario Gálvez Narro
Esta debió haber sido la última columna publicada en La Opinión-Milenio. No lo fue porque Juan Gramillo ordenó que no se publicara para ocultar a los lectores los verdaderos motivos de mi salida del periódico, y tener así oportunidad de difundir -cobarde y dolosamente- cualquier tipo de versiones falsas sobre ella.
Adiós
Después de 27 años de escribir en este diario, mi querido periódico La Opinión, ha llegado la hora de cerrar un largo ciclo de mi vida.
Pero antes de decir adiós, quiero dar gracias a Doña Velia Margarita Guerrero Jaramillo por haberme dado la oportunidad de escribir por primera vez en el entonces -1982- su periódico, y a Don Francisco A. González por haberme permitido continuar escribiendo a partir de 1993, año en que el diario pasó a formar parte de su empresa -en ese entonces- Multimedios Estrellas de Oro.
Pero sobre todo, quiero dar gracias a los lectores que con sus comentarios, críticas y denuncias permitieron que fuera adquiriendo con tezón y esfuerzo continuados la madurez necesaria en este arduo y difícil oficio.
Ya lo he dicho en más de una ocasión, pero en esta última columna quiero reiterarlo. Llegué a La Opinión por una carta; sí, por una carta de protesta a la Dirección que al verla publicada al día siguiente en el periódico me enganchó en el oficio.
!Cuántas cosas, acontecimientos, sucesos y demás no han pasado a lo largo de los últimos 27 años!, y de las que dio cuenta puntual La Opinión y desde hace años La Opinón-Milenio.
Llegué a finales del sexenio del desaparecido José López Portillo, cuando el PRI era el partido dominante y hegemónico de la vida nacional, que contaba con amplias mayorías en ambas Cámaras en el Congreso de la Unión, con la totalidad de los gobernadores de los Estados y la gran mayoría de los presidentes municipales; y me voy cuando ese mismo partido ha perdido en dos elecciones sucesivas la Presidencia de la República; es la tercera fuerza electoral del país; segunda minoría en el Senado y tercera en la Cámara de Diputados; y cuenta con 18 de los 32 gobernadores aunque sigue con la mayoría de las presidencias municipales.
Llegué cuando La Laguna era un mar de tranquilidad, y me voy cuando es un oceáno de violencia e inseguridad; cuando la gente vive con miedo e incertidumbre y cuando el periodismo se ha vuelto una profesión de muy alto riesgo en México y en la Comarca.
Llegué casado y con dos hijos y salí divorciado, casado en segundas nupcias y con dos nietos. Llegue sano y hace dos años a punto estuve de irme de este mundo. Salvé la vida de milagro, pues a decir de los médicos el 95 por ciento de quienes tienen rotura de aneurisma de aorta abdominal fallecen. Soy pues de ése reducido y privilegiado 5 por ciento y estoy -y estaré- infinitamente agradecido a los médicos que me intervinieron, pero sobre todo al Ser Superior que dispuso todo a tiempo y en forma para que pudiera seguir viviendo.
El pasado miércoles 22 de Junio, en un desayuno en el restorán del Campestre Torreón, el ingeniero Juan Gramillo me informaba que quedaba fuera de la empresa debido a que en Monterrey no habían visto con buenos ojos el proyecto que hace apenas mes y medio había reiniciado con mi amigo Víctor Hugo Hernández en el canal 10 de Megacable, es decir revivir el programa 'Olla de Grillos'.
Lo cierto es que en el mismo caso están otros periodistas del mismo Grupo que trabajaban en Multimedios y colaboraban igualmente para Televisa y Radio Fórmula; e incluso con programas diarios y no solamente sabatinos como el nuestro.
Me dijo que esperaba que siguieramos siendo "amigos" y que él era un simple instrumento de Monterrey, sobre lo que en realidad tengo mis dudas.
Hubiera comprendido su postura si el programa se transmitiera por señal abierta. Lo cierto es que se transmite por cable y a través de internet dentro de la programación normal del canal 10. Además, a través del mismo cable se transmite la señal de los canales de Multimedios, por lo que no puede decirse que sea una competencia desleal, y menos cuando el programa se termina a las 10 de la mañana, es decir a la hora en que va a comenzar en el canal 9 -en señal abierta y en el propio cable- el programa Cambios.
Pero en fin, luego de 27 años es necesario buscar nuevas alternativas. No sé si esta última columna logre ver la luz pública, pero en todo caso considero pertinente dejar a los lectores constancia de estas reflexiones y de mi salida de la empresa.
No hay más que decir. En todo caso, mi más sincera gratitud a los lectores de 'Politicuentos' que durante tantos años mantuvieron vivo el interés en ella. Gracias por el tiempo que dedicaron a leer mis comentarios y reflexiones sobre tantos y tan variados asuntos de la vida local y nacional, hayan o no hayan estado de acuerdo con los mismos. Muchas gracias, y hasta la próxima.

