
Por: Mario Gálvez Narro
Fuera máscaras
Las acusaciones lanzadas por Porfirio Muñoz Ledo contra Cuauhtémoc Cárdenas, en el sentido de que durante años ha sido uno de los principales contratistas de Pemex, son de excepcional gravedad y dejan al descubierto una enorme simulación política de parte de dos de los principales dirigentes históricos perredistas, de hecho sus fundadores, al margen incluso de la veracidad o falsedad de los cargos.
Si las acusaciones de Muñoz Ledo son ciertas, y para ello sólo habría que exhibir apenas uno de los varios contratos que supuestamente Cárdenas tiene firmados con Petróleos Mexicanos, algunos incluso desde la época de Miguel de la Madrid y hasta de la de Salinas (lo que de comprobarse sería el colmo del cinismo, la inmoralidad y la desvergüenza política de Cárdenas) habría que preguntarse porqué hasta ahora Muñoz Ledo se decidió a hablar y a desenmascarar al supuesto "líder moral" del Partido de la Revolución Democrática, pues es claro que esa información él la conocía de mucho tiempo atrás pero siempre la mantuvo en secreto o al menos nunca la denunció a los medios de comunicación, como ocurrió ayer.
Pero si las acusaciones son falsas, y para comprobar su falsedad Cárdenas tendría que exigirle la presentación de las presuntas pruebas de su contratismo con la paraestatal, Muñoz Ledo se exhibiría como un gran calumniador y un sujeto profundamente rencoroso que no duda en enlodar la imagen pública de su antiguo amigo sólo para satisfacer un enfermizo deseo de venganza.
Todo parece indicar que el móvil de las acusaciones de Muñoz Ledo se gestó durante el encuentro de la Internacional Socialista, celebrado en días pasados en Puerto Vallarta, Jalisco, en el que se sucitó un incidente que el coordinador del Frente Amplio Progresista atribuyó directamente a Cárdenas.
Resulta que Muñoz Ledo estaba contemplado en la lista de los oradores, sin embargo Cárdenas al parecer se movilizó amenazó a los organizadores con retirarse si le daban la palabra y lo incluían en el presídium. Sus presiones dieron resultados pues Muñoz Ledo no hizo uso de la palabra durante el encuentro y fue relegado a una posición donde se encontraba la delegación de Ruanda.
Adicionalmente, en ese mismo encuentro Cárdenas dio un tácito respaldo a la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, mediante la cual se reconoció a Jesús Ortega como el presidente legítimo del PRD, al señalar que el resolutivo era inapelable "les guste a unos o les disguste a otros".
Sin embargo, ayer Muñoz Ledo acusó incluso a Cárdenas de haber estado detrás de la votación de los senadores y diputados perredistas a favor de la Reforma Petrolera aprobada en el Congreso de la Unión; y exigió que se investigue cuántos contratos de la paraestatal han recibido Cárdenas, su familia o sus amigos. Según él Cárdenas recibió contratos "perfectamente demostrables" durante los sexenios de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas de Gortari e incluso tendió una alianza con Francisco Labastida en el proceso presidencial del 2000.
Sobre la posición que planteó Cárdenas en la reunión de la Internacional Socialista, acusó:
"Es grave, revela que él fue el autor de la composición, el que movió o que estuvo detrás de la negociación en los diputados y los senadores (en el marco de la reforma energética). Dijo una frase de que ahora sí se va a reactivar la economía, yo quiero saber cuántos contratos van para los socios de Cuauhtémoc Cárdenas, pido una estricta revisión, porque vienen los contratos para los privados y Cuauhtémoc fue durante muchos años contratista de Pemex".
Si es verdad lo dicho por Muñoz Ledo, entonces estaríamos ante un caso de un simulador que engañó durante años a la opinión pública con la bandera de la defensa del petróleo cuando mantenía ocultos sus oscuros negocios con el gobierno al que atacaba. Además, su dicho de que en las elecciones de 2000 tendió una alianza con el candidato priísta a la presidencia deja ver además a un traidor a la democracia. Lo cierto es que las posiciones políticas de Cárdenas en los últimos años han sido cada vez más conservadoras y alejadas del movimiento nacional en defensa del petróleo.
Pero el hecho de que hasta ahora Cárdenas haya mantenido ocultos sus intereses en Pemex, y además podido engañar a millones de mexicanos honestos que creyeron en su postura no sólo fue obra suya, sino de personajes como el propio Muñoz Ledo.

