
Moreira
Así bailó a Coahuila
Quién lo viera: bailador hasta el tuétano, carismático entre
los jovencitos de secundaria, internos preliberados y políticos encumbrados,
el profesor Humberto Moreira ha mostrado que sabe
desmantelar las finanzas de un estado y dejarlas en la ruina.
Porque los cerca de 34 mil millones de pesos con que endeudó
a Coahuila constituyen una cifra muy grande incluso para las
ambiciones políticas del dirigente nacional del PRI, quien tomó el
gobierno con una deuda de 320 millones de pesos y la multiplicó
por más de 100.
No sólo ocultó la magnitud del adeudo, sino que falsificó documentos
para conseguir créditos bancarios, hipotecó los impuestos
locales y una parte de los recursos presentes y futuros que le
entrega la Federación.
La del gobierno de Moreira es una historia de descomunal endeudamiento,
enriquecimiento de gente muy cercana a él y programas
sociales que le dieron popularidad sin límite, que hoy se
esfuman a la velocidad de la luz porque ya no hay dinero para
mantenerlos.
Consumado exponente del chúntaro style, Humberto Moreira
vive hoy días intensos porque cada día crece el número de coahuilenses
que desea saber en qué se gastaron los 34 mil millones de
pesos, quién se quedó con buena parte de ellos y cómo fue que se
los bailó.
;
La fría mañana del 16 de diciembre de 2010 el contador
público Miguel Ramón Rodríguez Flores
comenzó su segundo día formal de labores en su
nuevo encargo.
Un día antes el gobernador Humberto Moreira lo
distinguió con un nombramiento que marcaba el punto
máximo en su carrera profesional luego de graduarse
como contador público de la Universidad Autónoma del
Noreste: tesorero general del estado de Coahuila
Desde el 15 de diciembre tenía en sus manos el documento
que lo acreditaba como tal, aunque el gobernador
había anunciado su designación ocho días antes.
Así que ese día 16 acudió a las instalaciones de la Notaría
34 de Saltillo: debía firmar un documento que hoy
ha adquirido una importancia insospechada: el contrato
mediante el cual el Banco del Bajío abrió una línea de
crédito por mil millones de pesos para el gobierno de
Coahuila.
Había un par de cosas que este hombre fogueado en
las áreas financieras hubiese querido saber, aunque quizá
ya estaba enterado de ambas.
Una de ellas era el futuro inmediato de su jefe: unos
días antes, en la posada ofrecida por Enrique Peña Nieto
en Toluca, se había concretado la ambición del gobernador
coahuilense: impulsado por el del estado de México,
Humberto Moreira Valdés dejaría la gubernatura a principios
de 2011 para viajar al DF y encabezar la dirigencia
nacional del PRI.
Pero más allá del devenir político del carismático
profesor, lo verdaderamente importante que Miguel Ramón
Rodríguez Flores debía saber era que el contrato que
estaba firmando en presencia del apoderado del banco y
del notario José Antonio Flores Garza estaba sustentado
en la falsificación de documentos oficiales.
Porque el contrato lo decía bien claro en su inciso
II.3: “Que en fecha 12 de julio de 2010 se publicó en el
Periódico Oficial del Estado de Coahuila, número 56,
el decreto 318 expedido por el Congreso del Estado de
Coahuila, en cuyos artículos primero, segundo y tercero
se autorizó al gobierno del estado de Coahuila para que
por conducto de la Secretaría de Finanzas contrate un
monto de financiamiento hasta por la cantidad de un
mil millones de pesos moneda nacional, con objeto de
destinarlo a programas de inversión y obra pública, así
como también se autorizó al estado para que se afecten
en garantía de pago de dicho crédito los ingresos de las
participaciones federales que correspondan al estado de
Coahuila”.
Lo que ese contrato no decía es que ese decreto de
autorización era falso. Que jamás se había discutido en
el Congreso nada parecido y que la edición del citado Periódico
Oficial no existía.
Aunque en el contrato, del cual tiene una copia
emeequis, se menciona el decreto 318 y se da el 12 de julio
de 2010 como fecha de publicación en el órgano oficial,
lo cierto es que nada de eso era real.
El decreto 318 fue emitido el 27 de agosto de 2010
para designar al contralor interno del Instituto Electoral
de Coahuila, y publicado el 12 de octubre del mismo
año.
No sólo eso. En la fecha señalada no hubo edición del
Periódico Oficial. La hubo al día siguiente, pero no se
publicó ningún decreto.
Lo que el contador Rodríguez Flores estaba
firmando descansaba en un documento
apócrifo. Nunca lo supo la contraparte, el
Banco del Bajío, representada por el abogado
Julio Hernández Prieto.
Así que ambos procedieron a rubricar un
documento que, por lo demás, comprometía
las finanzas del gobierno de Coahuila, cuya
deuda ya se multiplicaba exponencialmente
en esas fechas.
Pero al contador Rodríguez Flores eso no
le importaba: había recibido del gobernador
Humberto Moreira la encomienda de firmar
un contrato de apertura de crédito simple,
así que procedió a pactar las siguientes condiciones,
entre muchas otras:
a) Registrar al Banco del Bajío como beneficiario,
“afectando irrevocablemente en
su favor un porcentaje de los ingresos presentes
y futuros que por concepto de participaciones
en ingresos federales le correspondan”
a Coahuila.
b) Afectar “de forma irrevocable en favor
del banco el 3.8 % de las participaciones que
en ingresos federales presentes y futuros le
correspondan, sin que en ningún caso dicha
cantidad pueda ser inferior a $23 millones de
pesos en forma mensual”.
c) “En caso de la disminución de las
participaciones que en ingresos federales
correspondan a Coahuila, (éste) se obliga a
afectar las participaciones federales adicionales
que sean necesarias para mantener el
porcentaje pactado y, en su defecto, aportar
las cantidades que sean suficientes para cubrir
el pago de las amortizaciones de capital,
intereses y demás”.
d) El estado de Coahuila se “obliga a proporcionar
al banco la cuenta pública cuatrimestral
dentro de los 30 días naturales siguientes
al cierre del cuatrimestre, así como
la cuenta pública anual auditada dentro de
los 180 días naturales siguientes al cierre del
ejercicio fiscal”.
e) Entregar dentro de los 60 días naturales
siguientes al inicio de cada ejercicio
fiscal la Ley de Ingresos y el Presupuesto de
Egresos del estado de Coahuila, en los que
“se evidencie que han quedado inscritas las
partidas necesarias para la amortización del
presente crédito”.
El contador Rodríguez Flores firmó esas
y otras cláusulas. Lo hizo en su carácter de
tesorero general del estado, aunque poco le
duró el gusto de ejercer ese poder. Si acaso
un mes, porque una vez que el profesor
Humberto Moreira viajó hacia el DF, el contador
debió bajar unos peldaño en la escalera
del poder público coahuilense.
Una vez que el gobernador sustituto juró
el cargo, lo regresaron a la realidad. El contador
Rodríguez Flores es actualmente el
coordinador general de egresos.
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Y espera que, de un momento a otro, la
Procuraduría Fiscal de la Federación lo llame
a declarar porque la local ya lo hizo.
* * *
Pasarían un par de meses más para que las
irregularidades contenidas en el contrato
con Banco del Bajío escalaran a un nivel superior.
El crédito de mil millones de pesos ya estaba
disponible, así que lo que correspondía
entonces era avisar a la Secretaría de Hacienda
federal para notificarla de la existencia
del contrato e instruirla para que depositase
en las cuentas del Banco del Bajío las
cantidades acordadas.
Por ello es que se requería de la intervención
de otro personaje que hoy tiene notoriedad
pública: Héctor Javier Villarreal
Hernández, quien en su carácter de secretario
ejecutivo del Sistema de Administración
Tributaria del Estado de Coahuila (SATEC)
envió un oficio a las autoridades de la Secretaría
de Hacienda federal.
Con fecha 14 de marzo de 2011, el documento,
del cual también tiene una copia
emeequis, instruía de manera irrevocable a
la Secretaría de Hacienda para que se destinara
el porcentaje convenido en el contrato
con Banco del Bajío a la cuenta que éste había
abierto para tal fin.
Citaba de nuevo el decreto falso. Villarreal
Hernández, como parte del grupo
de funcionarios cercanos a Moreira, se iba
adentrando más en el laberinto fraudulento.
Aún habría oportunidad de sumergirse
más en la cadena de irregularidades. Le bastarían
unos cuantos días para hacerlo.
El 29 de marzo envió una nueva instrucción
a la Secretaría de Hacienda para que
registraran un crédito por dos mil millones
de pesos contratado el 12 de julio de 2010 con
Banco Santander.
Las condiciones pactadas eran casi las
mismas que con el Banco del Bajío, sólo con
una pequeña gran diferencia: el porcentaje
de participaciones federales comprometidas
para pagar el crédito subió. Ahora se hipotecaría
6.5 por ciento de los ingresos presentes
y futuros.
Héctor Javier Villarreal Hernández argumentaba
que el Congreso de Coahuila lo
había aprobado mediante el decreto 476, publicado
en el Periódico Oficial el 19 de octubre
de 2010.
Ambas cosas eran falsas. Ese decreto correspondía
a la designación de una regidora
de la alcaldía de General Cepeda y se aprobó
en marzo de 2011.
Villareal Hernández, quien había conocido
a Humberto Moreira en el año 2000
cuando aquél se dedicada a dar consultoría
para obtener el ISO 9001 en procesos administrativos,
ya no podía dar marcha atrás a las maniobras que buscaban
ocultar lo inocultable.
Era cuestión de tiempo.
* * *
Todo está a punto para este gran festejo.
Miles y miles y miles de asistentes, integrantes de la
farándula, de los tres poderes, de la dorada burocracia
local, dirigentes nacionales de los partidos políticos,
empresarios, periodistas, fervorosos priistas coahuilenses,
la élite nacional del PRI, invitados especiales.
Todos están más que listos.
Han llegado a Torreón cómo lo ha permitido su presupuesto
y su extracción social: en vapuleados camiones
alquilados, en helicópteros, en autos particulares,
en Suburbans y Durangos, en jets privados, en taxis, a
pie también.
Hoy es un día especial y por eso en los altavoces de
este magnífico Coliseo Centenario –un moderno auditorio
inspirado en el estilo arquitectónico del Imperio
Romano– se escucha el himno de Humberto Moreira, Tu
revolución, en la voz de Celso Piña y su Ronda Bogotá:
No te equivoques porque algunos te condenan
No te equivoques porque te quieren sacar
Saca la forma de que seas como seas
Porque ellos piensan que tú eres inmoral…
En los alrededores la gente avanza hacia el Coliseo,
como un ejército rojo que responde al llamado de su líder.
Humberto Moreira los ha convocado a llenar las
cerca de 10 mil butacas del inmueble.
Es 5 de noviembre de 2010 y Humberto Moreira se
dispone a dar su V Informe de Gobierno. Se encuentra,
como dirían los antiguos cronistas de sociales, todo
México: 21 gobernadores y ex gobernadores, entre ellos
Enrique Peña Nieto, Mario Marín y Ulises Ruiz. También
Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, obispos,
empresarios y muchos, muchos políticos más.
Aplausos, fotos, porras, euforia mientras Humberto
Moreira se pasea por una plataforma colocada en el centro
del Coliseo. “¡Torero, torero, torero!”, lo aclaman,
agitan frenéticamente en el aire los pañuelos blancos y
él saluda y sonríe, sonríe mucho, muchísimo. Y con su
imagen proyectada en una pantalla gigante, habla de las
bondades de su gobierno y proporciona algunas luces de
cómo gastó el dinero.
Moreira menciona los múltiples programas sociales
que puso en marcha, lo que repercutió en la alta aceptación
de su gobierno entre sus paisanos: 95 por ciento de
aprobación, según una encuesta de Consulta-Mitofsky.
Habla el gobernador de los programas: Farmacia de
la Gente, Guarderías de la Gente, Útiles de la Gente,
Uniformes de la Gente, Tinacos de la Gente, Becas de la
Gente, Focos de la Gente, Banquetas de la Gente, Tarjetas
del Hogar, ayudas para personas con discapacidad,
desayunos escolares, seguros escolares...
Proporciona un alud cifras e impresiona a su auditorio,
que todo le corea.
En sus cinco años de gobierno, ejemplifica, gastó 88
millones de pesos en focos ahorradores, casi 10 millo|
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nes en apoyo a iglesias, 7 mil 180 millones
en la construcción de puentes y avenidas, 55
millones para que “todos los niños llevaran
zapatos nuevos a la escuela”, 140 millones en
uniformes escolares, 20 millones de pesos
entregados a los padres de familia, a razón
de 50 pesos a cada uno, para que no paguen
cuotas escolares.
La pantalla gigante detrás de él lo muestra
en close up, de modo que, no importa en
donde estén ubicados, todos lo ven a una
distancia máxima de 33 metros.
El profesor Moreira, antes alcalde de
Saltillo, antes secretario de Educación de
Coahuila, bailador, dicharachero, acribilla
con las cifras del gasto de su gobierno:
Otros 200 millones de pesos más para las
Farmacias de la gente, donde todas las medicinas
incluidas en el cuadro básico se venden
a 10 pesos.
Y 700 millones de pesos a la Tarjeta de la
Gente, monedero electrónico en los que depositan
200 pesos mensuales a un integrante
de cada familia en la que haya adultos mayores,
personas con discapacidad, madres
solteras o jefas de familia.
No mencionó, por supuesto, que un año
después de que lo echó a andar las anomalías
hicieron necesario sustituirlo, pues 20
por ciento del padrón de beneficiarios estaba
duplicado y había familias con dos y tres
tarjetas.
Inaugurado apenas en 2008, el Coliseo
Centenario sigue vibrando cuando Moreira
habla.
En cinco años…
…se entregaron 836 mil becas escolares,
con una inversión de 500 millones de pesos.
…se dieron 114 mil desayunos escolares,
con una inversión de 537 millones.
…se otorgaron 2 millones 400 mil paquetes
de útiles escolares, con una inversión
de 270 millones.
Moreira voltea hacia las alturas del Coliseo,
uno de los orgullos arquitectónicos de
Torreón, y con la mirada busca a los mejores
estudiantes del estado.
Les pide que se pongan de pie. “Ellos reciben,
como sus hijos también, uniformes
escolares, los zapatos escolares, tienen seguro
escolar, reciben los útiles escolares, los
libros de secundaria gratuitos, reciben además,
el equipo de material didáctico para sus
maestros”.
Y aprovecha para revirar las críticas que
ya empiezan a escucharse sobre el derroche
y despilfarro que comprometen las finanzas
públicas de Coahuila.
“Quien no sabe de esto, quien está en
contra de todo y a favor de nada, pudiera
pensar ‘esos son programas populistas, programas
de adorno’, (pero) esos son los programas
que nos han permitido ser el primer
lugar nacional donde menos niños y niñas dejan la escuela”.
Y llega un momento fundamental en su discurso.
Sostiene que la inversión pública ha sido de 35 mil millones
de pesos en sus cinco años de gobierno y que la
economía goza de una envidiable salud.
Dueño absoluto del escenario, Moreira presume sus
logros ante la clase política nacional del PRI: economía
diversificada, condiciones favorables de bienestar social,
incremento en los niveles de inversión y deuda pública
manejable.
“Somos el primer lugar nacional, alardea, con menor
porcentaje de gasto destinado a la deuda”. Recuerde
bien estas palabras.
El gobernador concluye su discurso, breve para
como se estila en estas ocasiones, rodeado del demoledor
estruendo de aplausos y vítores. Él levanta el brazo
derecho para ondearlo delicadamente de un lado a otro
y saludar mientras recorre la plataforma montada en el
centro del Coliseo.
En unos minutos, mientras se reparten palomitas
y hot dogs a todos los asistentes, saldrá al escenario el
cantante Joan Sebastián.
Humberto Moreira sonríe, desborda satisfacción y
felicidad, sólo falta que baile como lo ha hecho en muchas
ocasiones a la menor provocación.
Sólo eso falta este 5 de noviembre de 2010. Que Moreira
baile.
* * *
Medio año duraría la imagen triunfadora de Moreira.
Sólo seis meses. El primer aviso se escuchó de quien tenía
ya información estratégica y de primera mano: Ernesto
Cordero, el secretario de Hacienda que ya coqueteaba
con la posibilidadde ser candidato presidencial
del PAN.
Cordero amaneció el sábado 25 de junio de 2011 en
Torreón. Acudió a apoyar la campaña del senador panista
Guillermo Anaya, quien buscaba evitar que otro
de los hermanos Moreira, Rubén, ganara las elecciones
para gobernador.
Como el resto de sus compañeros de partido, Cordero
llegó uniformado: camisa blanca impecable, bordada
con letras azules y naranjas que decían “Anaya Gobernador”.
Y habló: dijo a un grupo de 150 empresarios de La
Laguna que estaba preocupado, que el endeudamiento
de Coahuila era tremendo, que podría terminar en una
crisis financiera como la de Grecia. Las cifras que traía
bajo el brazo mostraban que la deuda pública del estado
ya llegaba a 30 mil millones de pesos, lo que equivaldría,
aseguró, a 12 años de ingresos anuales en la entidad.
Esa realidad, sin embargo, contrastaba con los datos
que el gobierno de Moreira proporcionó en diciembre de
2010.Éste aseguraba que el endeudamiento del estado
era de sólo 7 mil 500 millones.
De hecho, hay que recordarlo, en su V Informe de
Gobierno se había ufanado de ello: “Somos el primer lugar
nacional con menor porcentaje de gasto destinado a
la deuda”.
Ocho meses más tarde se supo con certeza que no era
así.
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De cómo el profesor Moreira infló la deuda
• Humberto Moreira recibió de su antecesor en el cargo una deuda total de
323 millones de pesos.
• Total de deuda reportada en diciembre 2009: mil 500 millones de pesos.
• Total de deuda reportada en diciembre 2010: 7 mil 500 millones de pesos.
• E n agosto de 2011 se descubrió que la deuda real de Coahuila es de casi
34 mil millones de pesos.
• Coahuila tardará 30 años en pagar el adeudo.
• La deuda per capita de los coahuilenses al inicio del gobierno de Moreira era de 117
pesos; ahora es de 12 mil 322 pesos.
• E l gobierno de Coahuila tendrán que pagar 2 mil 700 millones de pesos anuales de
intereses.
• E l gobierno de Moreira pidió prestado pese a que tuvo más dinero que
nunca: en 2006 el presupuesto fue de 18 mil 622 millones y en 2011
llegó a 31 mil 165 millones.
* * *
La información difundida por Ernesto Cordero empezó
a sembrar dudas. Si el secretario de Hacienda afirmaba
que la deuda de Coahuila había llegado a niveles exorbitantes,
algo de datos concretos poseería. No parecía una
fanfarronada lanzada al calor de la disputa electoral.
Por eso, cuando el Congreso del Estado cita a una
sesión extraordinaria el 6 de agosto de 2011 las alertas
emergen.
La pequeña pero combativa oposición se dispara.
“Yo no pagaré su deuda”, se lee en una cartulina amarillo
chillante que aparece en la tribuna del Congreso.
Los diputados han sido convocados de manera intempestiva
para aprobar modificaciones a la Ley de
Deuda Pública, de modo que el gobierno pueda contratar
deuda de corto plazo –hasta por un año– sin pedir
permiso al Congreso.
La iniciativa enviada por el gobernador interino Jorge
Torres, establece a la letra en el artículo 9:
“Las entidades podrán contratar empréstitos (préstamo
que un particular concede al Estado) o créditos,
sin la previa autorización del Congreso, cuando se cumplan
los siguientes requisitos: 1) el plazo de pago del capital
no exceda de 360 días naturales; 2) no se afecten en
garantía, ni como fuente de pago, ingresos derivados de
la coordinación fiscal”.
La oposición insiste en que ha habido un derroche y
despilfarro del gasto público y se queja. “No hacen pública
la deuda, no sabemos en qué usan el dinero. Como
tienen mayoría en el Congreso –21 de 31 legisladores
pertenecen al PRI–, hacen lo que quieren y ahora pueden
contratar deuda sin autorización. Así menos nos vamos
a enterar. Habrá mayor opacidad”, sostiene el diputado
panista Miguel Batarse Silva, cuyo voto fue
uno de los pocos en contra de esa reforma.
La noticia de que el gobernador consiguió
la libertad de contratar deuda sin pedir
permiso hizo que en los círculos financieros
se viera con mayor preocupación lo que
acontecía.
Porque ya había un antecedente inquietante.
Un relativamente modesto funcionario
muy cercano a Moreira, de nombre
Vicente Chaires Yáñez, fue acusado de enriquecimiento
ilícito.
De ser el “secretario de operación y administración”
del gobernador Humberto
Moreira se convirtió, en sólo dos años, en un
acaudalado empresario local de medios de
comunicación, de bienes raíces y de la construcción,
con propiedades tanto en Estados
Unidos como en Coahuila.
Esos días transcurrieron entre versiones
de que algo muy raro había en las finanzas de
Coahuila y que pronto algún asunto gordo
podría estallar.
Y así ocurrió.
* * *
La sede del Congreso se convirtió en el punto
de atención. El 16 de agosto se convocó a
los diputados para que votaran un dictamen
presentado por la Comisión de Finanzas: autorizaba
al gobierno de Coahuila a contratar
nuevos créditos para refinanciar la deuda
pública.
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Ese día no se trató el tema, pero la Junta
de Gobierno llamó a un periodo extraordinario
de sesiones a realizarse dos días después,
cuando con los votos del PRI y del PRD
se aprobó un decreto para que el gobernador
renegociara su deuda.
En la exposición de motivos se decía que
la crisis financiera mundial de 2008 había
golpeado a la industria de exportación, por
lo que la economía coahuilense cayó 12.3 por
ciento, a lo que se sumó el menor envío de
remesas de los migrantes que viven en el extranjero.
Y alegaba, además, que ese retroceso
económico significó una “gran presión” para
las finanzas públicas de Coahuila y que se
habían recaudado menos impuestos y que los
recursos federales también habían disminuido
y que todo el cuadro era adverso.
Así que todo eso obligó al gobierno de
Humberto Moreira a “tomar medidas extraordinarias”;
es decir, “recurrir al endeudamiento”
para aplicar “medidas contracíclicas”,
lo que llevó a un aumento en el gasto
de inversión.
Así que ese día finalmente se reconoció
que la deuda de Coahuila había crecido
monstruosamente durante el mandato del
profesor.
Entonces se supo con exactitud que el gobierno
de Moreira generó una deuda de 33 mil
867 millones de pesos, que la había ocultado
y que omitió reportarla a las calificadoras internacionales
Fitch y Standard & Poor’s.
Cuando éstas conocieron el monto exacto
del adeudo, ni lo pensaron: bajaron la calificación
–a mayor grado se pagan menos
intereses y viceversa–, lo que tendría costos
muy altos para los ciudadanos, los mismos
que aclamaban la gestión de Moreira.
* * *
Inesperadamente, el Humberto Moreira dirigente
nacional del PRI, el que gozaba del
apoyo incondicional de Peña Nieto y un buen
número de otros gobernadores priistas, el
bailador, el profe, el que alardeaba de que las
encuestas lo colocaban en la galaxia de políticos
de altos vuelos, perdió altura.
Como globo aerostático al que se le ensancha
una fuga, Humberto Moreira tuvo
que recurrir a maniobras de último momento
para sortear su adversa condición.
Por principio, negó que hubiese irregularidades,
o en todo caso las cometieron otros,
cuando él ya no gobernaba, y todo era una
ofensiva del panismo.
La risa desapareció de su repertorio cada
que le preguntaban sobre los miles de millones
de pesos de la deuda y los escándalos
derivados del enriquecimiento de Vicente
Chaires, con cuyo padre tuvo una entrañable
amistad, tan fuerte que cuando don Antonio Chaires
Costilla murió hace 20 años en un accidente de auto,
Moreira dijo haberlo resentido severamente.
“Fue uno de los momentos más duros que he tenido,
sobre todo porque una noche antes del accidente había
hablado con él por teléfono y nos había ordenado que organizáramos
una comida para el día siguiente”, dijo en
un homenaje póstumo a quien era líder del magisterio
de Coahuila, el líder de sus sección sindical, y padre de
quien es considerado su prestanombres.
Así que cuando apareció la noche del 25 de agosto de
2011 en el noticiero televisivo de Adela Micha ya era un
hombre más serio de lo habitual. Tenía motivos para no
sonreír a la menor provocación.
En el estudio –anunció Micha– se encuentra Humberto
Moreira para que nos explique qué pasó.
–¿De qué tamaño es la deuda?
–Del tamaño de la inversión que hay ahí. Coahuila
vivió problemas en 2008 y 2009 de disminución de empleos,
como el resto del país. Y Coahuila más por ser industrial;
aun así se levantó y se colocó en los primeros
sitios del país.
Moreira se defiende diciendo que según las cifras oficiales
recientes Coahuila es uno de los dos estados que más
combatieron la marginación social y la pobreza. “Y si
revisamos la inversión en infraestructura es el primerísimo
en infraestructura vial, educativa, hospitalaria, se
duplicaron las camas de hospital, se llevaron preparatorias
a todos los municipios”.
–¿Entonces a usted, profesor, le salen las cuentas?
–Perfectamente.
–Es una barbaridad una deuda de 32 mil millones de
pesos. ¿Sí le salen las cuentas? –insiste Micha.
–Es el 0.07 de la deuda del gobierno federal para
dimensionar bien, porque se puso en el reflector lo de
Coahuila, pero donde no se ha puesto es en la deuda del
gobierno federal. Si queríamos esa transformación, si
queríamos empleos, educación, infraestructura, carreteras
rurales, justicia social, se tenía que buscar un
endeudamiento.
–¿Usted podría transparentar peso por peso?
–Claro que sí, que no haya opacidad y que se vea cómo
el estado está desarrollado y cómo con deuda pública se
permite tener los primeros lugares que trae Coahuila en
educación, en salud, en combate a la pobreza.
* * *
No todos los priistas coahuilenses están de acuerdo
con lo que argumenta y dice su presidente nacional. En
Coahuila, un empresario minero perteneciente al partido
desde 1969 es el único que se atreve a decir en voz alta
lo que piensa sobre la gestión del profesor. Su nombre es
Armando Guadiana Tijerina.
En un comunicado publicado días antes de la elección
para gobernador que el 3 de julio ganó Rubén Moreira,
Guadiana se confesó apenado por las acciones de
su líder nacional y de su hermano.
“Quieren implementar una Monarquía Familiar Hereditaria
en el Estado”, alegaba sobre un hecho inminente:
Rubén Moreira sucedería en el cargo a su hermano.
Guadiana piensa que aunque es legal que Rubén Mo|
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reira sea el sucesor de Humberto, es inmoral y va en contra
del principio fundamental por el cual luchó el también
coahuilense Francisco I. Madero.
Desde ese momento el empresario se convirtió en una
pesadilla para Moreira. Un día después de que se confirmó
que la deuda pública se había ido a las nubes, hizo publicar
otro desplegado.
Exigía una revisión y auditoría sobre las cuentas públicas
del gobierno de Moreira y proponía que la realizara
la Auditoría Superior de Hacienda del Congreso federal
y dos despachos contables independientes elegidos por
organismos de la sociedad civil y pagados por la iniciativa
privada, “sin costo para el erario del estado”.
Lo anterior, argumentaba, debido a que los organismos
vigilantes de la aplicación de los recursos públicos,
“llámese Secretaría de la Contraloría del Estado y la Auditoría
Superior del Congreso del Estado de Coahuila,
son apéndices del gobernador, porque la mayoría de los
diputados pertenecen a nuestro partido”.
Guadiana le exigió a Rubén Moreira castigar a los
funcionarios del gobierno de su hermano Humberto que
incurrieron en falsificación de documentos y el endeudamiento
del estado.
Después de la publicación, el muro de Facebook del
empresario minero se llenó de felicitaciones, como la
de Dora Alicia Villasana. “Don Armando Guadiana no
tengo el gusto de conocerlo, pero hasta hoy pude leer el
desplegado, y créame que lo admiro y lo respeto por tener
los tamaños suficientes para haber hecho esto, ojalá
y que la venganza de los Moreiras no lo alcance... porque
son muy vengativos... buen día... felicidades por ser tan
valiente”.
Chapman María le escribió: “Armando ojalá que sigas
con esta lucha, en esta protesta e invites a todos los
coahuilenses para apoyarte y poner un hasta aquí a esta
impunidad, abuso de poder, a esta burla de la que somos
víctimas.... cuentas conmigo”.
El mensaje de Luis Sánchez Galindo decía: “Que rindan
cuentas, enhorabuena ingeniero, hay mucha gente
que lo apoya, me incluyo, que no sigan saqueando el estado.
Están igual que la película de la Ley de Herodes”.
Guadiana demanda que rindan cuentas y expliquen
en qué se gastaron los casi 34 mil millones de pesos. “Si
usted revisa los informes de los cinco años del gobierno
de Humberto Moreira, la inversión en infraestructura no
pasa de 15 mil 200 millones de pesos. Y de los puros créditos
suman 34 mil millones. Desgraciadamente no hay
cuentas claras. Nuestra exigencia mayor es la rendición
de cuentas del dinero público. Imagínese el atraso social
y de infraestructura que vamos a tener; en el futuro no
vamos a tener dinero para disponer”.
–¿Por qué denunciar a Humberto Moreira si pertenece
a su mismo partido? –le pregunta emeequis vía
telefónica.
–Llegó un momento en que pensé “no es posible que
lo que estamos viviendo nadie lo señale”. A lo mejor es
cosa de Dios que a mí me me haya tocado hacerlo.
* * *
El golpe al futuro financiero de Coahuila ya estaba dado,
pero la película aún no había concluido. Había episodios
todavía por ver.
Uno de ellos ocurrió la mañana del 28 de
septiembre en el Congreso de Coahuila.
–¡Cretinos, sinvergüenzas, rateros, no
más deuda! –gritaban los diputados panistas,
y algunos refuerzos que los acompañaban,
a los priistas que estaban a punto de
votar modificaciones al decreto de deuda pública
aprobado apenas el 17 de agosto.
Ese decreto, el de la “ignominia”, decían
algunos, es el que permitía al gobernador solicitar
nuevos créditos para reestructurar la
deuda de 34 mil millones de pesos.
Cuando los bancos acreedores conocieron
el contenido del decreto, publicó el diario
Vanguardia de Saltillo, pusieron el grito en el
cielo porque a su entender no se les daban suficientes
garantías de pago, así que pidieron
que se modificara.
Los bancos pidieron en pocas palabras
que se hipotecaran en su favor los ingresos
presentes y futuros de los impuestos pagados
por los habitantes de Coahuila.
Así que la reforma se hizo para precisar
que el total de los ingresos del cobro del Impuesto
Sobre Nóminas (ISN) se destinará íntegramente
a pagar la deuda pública. Según
la modificación al decreto, el ISN no servirá
como garantía, sino como una cuenta de pago
adicional a la que ya tienen algunos bancos
sobre un porcentaje de las participaciones
federales que le corresponden al gobierno de
Coahuila.
A pesar de los gritos, los golpes y las quejas
en tribuna, la maquinaria priista avasalló
la votación: 25 a favor, cinco en contra del
PAN y una abstención.
Una semana después, empresarios locales
promovieron amparos para exigir que se
anulen los créditos acordados con los bancos
porque consideran que se viola la fracción IV
del artículo 17 de la Constitución local, que
dice que los ciudadanos tienen derecho “a
rehusar el pago de todo préstamo o contribución
que no esté decretado legalmente”.
Entre los más de 250 empresarios que
presentaron el recurso legal se encuentran
Guadiana Tijerina, Miguel Wheelock, el hotelero
Jorge Kaliónchiz, el presidente de Coparmex,
Víctor Alducin; y los laguneros Roberto
Rodríguez, Alejandro Gurza y Enrique
Martínez.
* * *
El eco de la inconformidad con la enorme
deuda ha llegado al Congreso federal, donde
se corren apuestas por ver hasta cuándo
se mantendrá Humberto Moreira como dirigente
nacional del PRI. No muchos le conceden
una vida más allá del desenlace de la
elección de este domingo 13 de noviembre en
Michoacán.
Quién sabe si prosperará, pero por lo
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pronto Moreira ya puede anotar en su historial
la existencia de una demanda de juicio
político por violaciones a la Constitución federal
y a la de Coahuila al aprobar el descomunal
endeudamiento de las finanzas públicas
del estado.
“Era público y sabido que el gobierno del
estado erogaba exorbitantes cantidades en
publicidad para aparentemente publicitar al
estado, cuando, en realidad, se promocionaba
el propio Moreira para alcanzar su propósito
político”, se lee en el texto presentado
por un grupo de legisladores e integrantes de
la asociación civil Claridad y Participación.
El documento de 13 fojas presentado el 7
de noviembre subraya que se ignora qué costo
tuvieron estas intensas campañas que llevaron
el nombre de “El norte es Coahuila” y
fueron transmitidas a nivel nacional en horario
triple A en las principales televisoras.
“A la fecha no existe información precisa
del monto de las cantidades del erario de
Coahuila que fueron utilizadas para promover
campañas priistas en otros estados de la
república”.
El texto, firmado entre otros por los diputados
Estela Damián y Jaime Cárdenas, apunta
específicamente a Durango, Zacatecas,
Nayarit y el estado de México, donde “la administración
pública coahuilense tuvo participación
destacada y soportó gran parte de los
gastos de campaña al grado que se le atribuyeron
los triunfos en dichas entidades”.
El documento también llama la atención
sobre los gastos de campaña de Rubén
Moreira en la movilización de ciudadanos,
traslados, alimentos, equipo de campaña, así
como en el gasto realizado en las 500 mil tarjetas
electrónicas “La Más Mejor”.
Esos monederos le daban el derecho al
probable elector a cobrar 5 mil pesos mensuales
en dinero y en especie después del 1 de
diciembre de 2011 si el hermano de Humberto
Moreira se convertía en gobernador.
Quienes exigen juicio político hacen referencia
al enriquecimiento de Vicente Chaires,
el ex secretario de operación y administración
de Humberto, quien fue “descubierto
como prominente dueño de diversas empresas
inmobiliarias en el Estado de Texas”.
Chaires está asociado con Roberto Casimiro
González, dueño de la red televisora
más importante de Coahuila. El mismo ex
colaborador de Moreira era titular de tres
concesiones de radiodifusión en el estado.
“Yo sostengo que Vicente Chaires es el
prestanombres del presidente del PRI, Humberto
Moreira”, acusó el senador panista Federico
Döring el 14 de junio pasado, cuando
salió de las oficinas de la Procuraduría General
de la República luego de presentar una
denuncia penal contra uno de los colaboradores
cercanos del líder priista.
* * *
Si al ciudadano común le cuentan que las calificadoras
Fitch y Standard & Poor’s le rebajaron la calificación
crediticia al gobierno de Coahuila, eso le dirá muy poco,
pero eso no significa que no le afecte.
En pocas palabras, la reducción de la calificación implicará
que todos y cada uno de los coahuilenses tendrán
que pagar más intereses por el pago de los 34 mil millones
de pesos.
¿Cuánto? Eduardo Uribe Caraza, director analítico
de Standard & Poor’s México, y Humberto Panti, director
senior de Fitch, calculan por separado que el gobierno
de Coahuila tendrá que pagar 2 mil 700 millones de pesos
anuales de intereses.
Esa cantidad es similar a todo el dinero que gasta en
un año la Presidencia de la República (mil 786 millones),
más toda la inversión carretera en el país (mil 86 millones).
O bien, es una cifra mayor a la inversión en salud que
Humberto Moreira reportó en su V Informe de Gobierno:
“Hemos tenido en los cinco años una inversión sin precedente
en salud, casi 2 mil millones de pesos en total”.
La cantidad de intereses que se tendrán que pagar es
superior a la cifra invertida por Moreira para construir
cinco hospitales y rehabilitar otros ocho, con una inversión
de mil 200 millones de pesos.
Standard & Poor’s tiene un registro de lo que el gobierno
de Coahuila pagó en intereses por su deuda entre
2008 y 2010: un total de casi 440 millones de pesos en
ese trienio. Nada que ver con lo que se pagará durante
cada uno de los años de la próxima década.
“Durante los próximos años prácticamente la totalidad
del ahorro interno de Coahuila se irá al pago de la
deuda”, dice el director de Standard & Poor’s.
Los funcionarios de ambas calificadoras explican
que la baja de la calificación se produjo en cuanto tuvieron
la información completa sobre el monto de la deuda.
No se atreven a decir si el gobierno de Coahuila ocultó
la información dolosamente, pero coinciden en que la
transparencia no es una de sus cualidades.
Humberto Panti califica la comunicación con el gobierno
de Coahuila como “limitada” y cuenta que aunque
solicitó información sobre esos 25 mil millones de
pesos de deuda no reportada, no obtuvo nada.
–¿Cuando pedían información al gobierno, estaba en
disposición de entregarla?
–Nos dieron largas –cuenta Eduardo Uribe, de Fitch–;
nos dieron pedacitos por teléfono. Al final, nos
dieron un papel con un típico balance financiero con el
logotipo del gobierno del estado, sin firmar, que decía el
monto de la deuda.
–¿Qué monto señalaba?
–Decían que su deuda era de 7 mil 500 millones a largo
plazo y algo que no estaba bien cuantificado de corto
plazo, pero que no era sustancial.
–¿Estaban ocultando información con dolo?
–Nos dimos cuenta de que estaban ocultando información
hasta junio-julio, cuando empezaron los rumores
y les pedimos que nos dieran más datos. Empezamos
a dudar. Nosotros no somos auditores, trabajamos con la
información que se nos da y si ésta es falsa o incompleta
no tenemos manera de corroborarlo.
–¿Cómo va a afectar esto a la gente?
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–En el mediano y largo plazos –responde Humberto
Panti, el director de Fitch, durante la entrevista hecha
hace dos semanas–, el gobierno de Coahuila va a tener
una situación financiera apretada.
Esto puede provocar menores niveles de inversión
pública, menores recursos para infraestructura y el recorte
de gastos de los programas sociales destinados
al apoyo a grupos vulnerables. El estado va a tener que
aplicar medidas como incrementos de impuestos. Necesita
aumentar sus ingresos y bajar los gastos.
* * *
Decenas de miles de paisanos de Moreira han empezado
a caer en la cuenta de que todo era un espejismo, que ese
profesor se los bailó, que era muy simpático pero nada
más les dio una probadita de gloria y luego se les acabó.
Porque no pasaron ni seis meses después de que Moreira
dejara el cargo para que una buena parte de esos
programas sociales que tanta popularidad le dieron
como gobernador al hoy dirigente nacional del PRI acabaran
de repente.
Y, como dicen los funcionarios de las calificadoras,
éste es el costo del endeudamiento: suspendieron los comedores
del adulto mayor, la tarjeta de la gente, el seguro
escolar, el programa de subsidio a guarderías, las becas
de estudiantes y otros apoyos.
El periódico Vanguardia publicó que miles de familias
dejaron de beneficiarse con la Tarjeta del hogar, programa
mediante el cual se les otorgaba un apoyo mensual
de 200 pesos.
José Inocencio Aguirre Willars, procurador Social y
de Atención Ciudadana, informó que la tarjeta ya no recibiría
fondos. “Estamos ante el cierre de varios programas.
Esta tarjeta funciona siempre y cuando se tenga un
saldo anterior”.
Además, Vanguardia documentó que el 10 de agosto
pasado las guarderías afiliadas y auspiciadas por el
gobierno del estado fueron notificadas de que no habría
más apoyos por falta de recursos. Se quedaron 2 mil 500
niños sin estancia.
El programa Guarderías de la Gente arrancó a principios
de 2010 con 51 planteles afiliados. El lunes 15 de
agosto de este año se les avisó a los padres de familia de
la cancelación del programa y que en un plazo no mayor
a tres días se comenzaría a cobrar el servicio.
Las becas que el gobierno estatal otorgaba por cada
niño, cuyo monto iba de mil 200 a mil 500 pesos, se acabaron.
Ahora ellos tendrán que cubrir el total de la cuota.
El subdirector regional de la Secretaría de Educación
informó que desde el inicio del ciclo escolar los programas
de apoyo a la educación fueron suspendidos “temporalmente”,
en especial las becas. “Quizá regresando
de vacaciones de fin de año puedan nuevamente estar
operando todos los programas”.
También existen reportes periodísticos de que desde
hace cuatro semanas se han dejado de pagar los salarios
de quienes atendían las Farmacias de la Gente. Los trabajadores
creen que cerrarán todos los establecimientos
porque desde hace tres semanas no surten los medicamentos
y, en algunos locales, el gobierno adeuda hasta
cuatro meses de renta.
Los empleados, publicó Zócalo, se dicen
desesperados porque no saben si los despedirán
o seguirán en sus empleos con la entrada
del nuevo gobierno el próximo diciembre.
Muchos de ellos fueron trasladados porque las
Farmacias de la Gente de las colonias Arboledas,
Latinoamericana, Provitec, Fovissste,
Mayrán, Monterreal y Las Luisas, entre otras,
cerraron de un día para otro sin explicación.
El desmantelamiento de los programas
sociales ha generado inconformidades entre
quienes recibían los programas. El 6 de noviembre
se suspendió la entrega de despensas,
por lo que un grupo de pensionados bloqueó la
avenida donde se ubica la sede de los programas
estatales.
“Nuestras pensiones son de hambre. No
es justo que jueguen con la gente, sobre todo,
la de mayor edad como nosotros. Dan un apoyo
a la gente y luego se lo quitan”, reclamaba
Francisco Loera, presidente de la Asociación
Auténtica de Trabajadores Reajustados y de la
Tercera Edad.
La del estribo: desde agosto pasado, el gobierno
retiró el apoyo a los 10 Comedores de la
Gente. La gente ya no puede comer ahí.
* * *
Es muy probable que los nuevos funcionarios
se hayan visto en aprietos para hacer sus cálculos
y determinar de dónde se podía sacar
más dinero para pagar los intereses de la deuda.
Y es muy probable que hayan llegado a la
conclusión de que no había muchas opciones.
Así que la mañana del martes 8 de noviembre
dos funcionarios de la Secretaría de Finanzas
del gobierno del estado llegaron al Congreso
de Coahuila a entregar dos nuevas: 1) se
aumentará 200 por ciento el Impuesto Sobre
Nóminas, y 2) se establecerá un nuevo impuesto
de tenencia vehicular estatal para sustituir
al federal.
La propuesta plantea aumentar de uno a 3
por ciento la tasa del Impuesto Sobre Nóminas
y que este gravamen se calcule con base en el
salario de los trabajadores y no las prestaciones,
como se había planteado desde 2009.
Ismael Ramos Flores, titular del Sistema
de Administración Tributaria del Estado de
Coahuila, declaró que el incremento era necesario
para mantener el ritmo de inversión
pública. Con ello, el estado pretende recaudar
450 millones de pesos más.
Además, se prevé crear la tenencia estatal
que sustituya a la federal, que será derogada
en 2012. Con esto se calcula recaudar otros
400 millones de pesos.
Así que los funcionarios no tuvieron mayor
problema para identificar de dónde sacar
más dinero para pagar los intereses de la
deuda: de los bolsillos de la gente. ¶

